Un día por la mañana me llamó una autora a la que ayudamos con su libro —a quién llamaré “Lectora”—.
Ella quedó muy satisfecha y nos recomendó con una de sus conocidas —a la que llamaré “Autora”—. Cada una publicó su libro y todos felices.
—¡Sí, sí, sí! Que nadie habla mal de lo que vende.
¡Calma! ¡Calma! Que no te lo cuento solo por vanidad.
¡Ay, te va rápido el chisme!
Resulta que Lectora le ofreció a Autora, que ella patrocinaría la impresión de su libro y le ayudaría a venderlo.
Autora aceptó feliz el ofrecimiento de Lectora.
Así, con la mejor de las intenciones, Lectora comenzó a comunicarse directamente con mis editores para hacer cambios al contenido del libro de Autora.
Incluso me estuvo llamando a mí para que autorizará dichos cambios: a un libro que ella no había escrito y, además, tampoco había pagado por él.
Verás, el tema del libro es sobre la vida de Autora, una situación poco común, pero que afecta a mucha gente.
Lectora cree que, por tener éxito profesional sabe más de la vida y del caso de Autora; incluso que ella misma.
Así que ahora trata de reescribir el libro de su conocida.
—¿Y saber este chisme para qué me sirve?
¡Ay, te va!
El problema es algo que parece obvio cuando lo escuchas (o lo lees, en tu caso), pero que la mayoría de los autores pasa por alto antes de comenzar a escribir su libro: no escribes para todo el mundo.
—Sí, es obvio.
¡Te dije!
Entonces, el problema no es el libro de Autora; el problema es que Lectora no es su lector meta.
Lectora no tiene ni la menor idea de lo que es vivir lo que vivió Autora, ni de cómo se debe abordar el tema, ni de cómo se siente la gente que pasa por esa situación; sin embargo, ella cree que sí sabe y hace dudar a Autora de su mensaje.
Así como Lectora, hay mucha gente que opina sobre libros que no fueron escritos para su perfil. De ahí la importancia de saber para quién escribes.
Casi todos los nuevos autores comienzan su libro sin pensar a profundidad quién es su lector meta. No sabes cuántas veces me han dicho: “esto aplica para todo el mundo”, “es que lo necesitas a cualquier edad”, “es un tema que todos deben saber”, etc.
Así, estos autores se venden la idea de que “ya saben” para quién escriben.
¡Pamplinas!
No tiene ni idea, andan más perdidos que antes. Hay muchos aspectos que debes considerar a la hora de definir a tu lector meta… bueno, si te interesa que alguien lea tu libro.



